
No escribo hace mucho, hace tanto que no se ni como empezar otra vez. Solo se que necesito hacerlo, lo necesito porque me ordeno, porque me hace feliz, porque como me dijo un gran amigo me toca lo mas profundo del alma.
Estos últimos días han sido días fríos, desolados, comunes, horribles, catastróficos en todo sentido. Hice aquello que no debía hacer pues me mata y lo se pero aun así lo hice e ignore aquello que debía hacer para volver a vivir. He andado perdida, sin horizonte, sin sol que me alumbre, sin esperanza que eleve mi mirada. Como en un gran desierto donde no importa hacia donde vayas.. Todo parece tan igual.. He perdido el sabor de la vida, las emociones, las alegrías, esas cosas que me hacían tan yo y ahora ya no están, al punto de sentirme un molde mas, de aquellos que solo sirven para ser rellenados cuando a uno se le antoje y cuando no se encuentran tan solos y vacíos que pierden el sentido.
Bueno, he aquí la razón por la que escribo. Yo no quiero ser un molde. Jamás lo he sido, siempre me he caracterizado por ser diferente y he procurado ser así. Cuidar quien soy yo, esas riquezas que sobresalen y tanto me llenan. Yo no estoy dispuesta a ser un molde, no señor! Yo tengo anhelos grandes de cambiar el mundo y un gran corazón que siempre me dijo que es posible hacerlo, solo hay que echarle ganas. Yo se que puedo lograr grandes cosas, que puedo marcar la diferencia, que no me voy a conformar con vivir “bien” bajo los esquemas del mundo hasta que no cumpla con verlo diferente. Los moldes no cambian el mundo, solo se rellenan de lo que este les ofrece y se anastecian de vez en vez para poder sobrevivir.
Me sorprende como la gente puede vivir así, en esa especie de mediocridad. Sin querer ser diferente, sin buscar lo singular, eso ordinario que los hace extraordinarios, esos detalles que hablan de lo más profundo de su corazón. Al contrario, hoy ser diferente es malo, hoy si piensas así te dicen ¿en que planeta vives? o de lo contrario ¿y hoy que te fumaste?
Hoy todo te lleva a ser un molde. El ritmo del mundo, su superficialidad, su frialdad, su indiferencia, su egoísmo, su conformismo, su relativismo, en fin todo! No hay nada que el mundo te ofrezca que te llame a ser diferente, a ser tu mismo, a ser autentico y no uno mas del montón. Todo te consume, desde lo importante que es el éxito profesional hoy en día hasta el bendito Facebook que expone tu vida a todo el resto. Todo te llama a ser igual a los demás, a divertirte igual que todos, a ser exitoso igual que todos, a no pensarla tanto y vivirla más. Y saben que es lo peor? Te atrapa, mas rápido de lo que crees.
Yo me he visto atrapada en sus redes, he visto como mi corazón se ha ido secando poco a poco, como he ido transformándome en esa especie de robot perfecto de la sociedad que cumple con todas las funciones que esta espera de el, que no difiere en nada por no alterar el orden de las cosas. Yo he sido victima del mundo, me he visto caer y no me ha gustado y yo he decidido pararme.
Pararme salir y reencontrar aquello que me hace tan feliz, ser auténticamente yo! Se que no va a ser una tarea fácil, se que mi sensibilidad va a jugar muchas veces en contra, se que en parte ya me volví comodona y el mundo es mas fácil que lo que yo busco. Pero no me voy a rendir, yo no quiero ser un molde, nunca lo he sido, y no voy a dejar que me pase.
Ver el mundo con esperanza es lo que necesito, ilusionarme con las cosas, asombrarme de lo rutinario, despertar esa pequeña niña que esta dormida en mi; por eso escribo hoy. Aparentemente esta niña despertó de un largo y frío sueño en el que no piensa volver a caer. Así es, esta niña esta despertando, cuidado mundo porque no se va a dejar ganar.
Estos últimos días han sido días fríos, desolados, comunes, horribles, catastróficos en todo sentido. Hice aquello que no debía hacer pues me mata y lo se pero aun así lo hice e ignore aquello que debía hacer para volver a vivir. He andado perdida, sin horizonte, sin sol que me alumbre, sin esperanza que eleve mi mirada. Como en un gran desierto donde no importa hacia donde vayas.. Todo parece tan igual.. He perdido el sabor de la vida, las emociones, las alegrías, esas cosas que me hacían tan yo y ahora ya no están, al punto de sentirme un molde mas, de aquellos que solo sirven para ser rellenados cuando a uno se le antoje y cuando no se encuentran tan solos y vacíos que pierden el sentido.
Bueno, he aquí la razón por la que escribo. Yo no quiero ser un molde. Jamás lo he sido, siempre me he caracterizado por ser diferente y he procurado ser así. Cuidar quien soy yo, esas riquezas que sobresalen y tanto me llenan. Yo no estoy dispuesta a ser un molde, no señor! Yo tengo anhelos grandes de cambiar el mundo y un gran corazón que siempre me dijo que es posible hacerlo, solo hay que echarle ganas. Yo se que puedo lograr grandes cosas, que puedo marcar la diferencia, que no me voy a conformar con vivir “bien” bajo los esquemas del mundo hasta que no cumpla con verlo diferente. Los moldes no cambian el mundo, solo se rellenan de lo que este les ofrece y se anastecian de vez en vez para poder sobrevivir.
Me sorprende como la gente puede vivir así, en esa especie de mediocridad. Sin querer ser diferente, sin buscar lo singular, eso ordinario que los hace extraordinarios, esos detalles que hablan de lo más profundo de su corazón. Al contrario, hoy ser diferente es malo, hoy si piensas así te dicen ¿en que planeta vives? o de lo contrario ¿y hoy que te fumaste?
Hoy todo te lleva a ser un molde. El ritmo del mundo, su superficialidad, su frialdad, su indiferencia, su egoísmo, su conformismo, su relativismo, en fin todo! No hay nada que el mundo te ofrezca que te llame a ser diferente, a ser tu mismo, a ser autentico y no uno mas del montón. Todo te consume, desde lo importante que es el éxito profesional hoy en día hasta el bendito Facebook que expone tu vida a todo el resto. Todo te llama a ser igual a los demás, a divertirte igual que todos, a ser exitoso igual que todos, a no pensarla tanto y vivirla más. Y saben que es lo peor? Te atrapa, mas rápido de lo que crees.
Yo me he visto atrapada en sus redes, he visto como mi corazón se ha ido secando poco a poco, como he ido transformándome en esa especie de robot perfecto de la sociedad que cumple con todas las funciones que esta espera de el, que no difiere en nada por no alterar el orden de las cosas. Yo he sido victima del mundo, me he visto caer y no me ha gustado y yo he decidido pararme.
Pararme salir y reencontrar aquello que me hace tan feliz, ser auténticamente yo! Se que no va a ser una tarea fácil, se que mi sensibilidad va a jugar muchas veces en contra, se que en parte ya me volví comodona y el mundo es mas fácil que lo que yo busco. Pero no me voy a rendir, yo no quiero ser un molde, nunca lo he sido, y no voy a dejar que me pase.
Ver el mundo con esperanza es lo que necesito, ilusionarme con las cosas, asombrarme de lo rutinario, despertar esa pequeña niña que esta dormida en mi; por eso escribo hoy. Aparentemente esta niña despertó de un largo y frío sueño en el que no piensa volver a caer. Así es, esta niña esta despertando, cuidado mundo porque no se va a dejar ganar.

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