martes

... entre la indignacion y la decepcion..


La puerta se llevó consigo la palabra.

El romance bebió un sorbo

y bastó el suspiro para descubrir el engaño.


Tus batallas perdidas fueron más al instante,

y el fracaso nuestro único acompañante.

Tu servicio conservó los elogios,

el permiso y el saber.


Los combates resumieron tus sollozos

y entendí de pronto esa mirada perdida.

Ambos lagos sumirgieron el ego de un idiota

que vivía encerrado, en la más pura existencia y certeza de que ser libre de verdad,

depende de la oportunidad de equivocarse.



no dejes que sea un adios

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