
Toparse con la realidad inconfundible e innegable de que uno no es autosuficiente y que el orgullo no te ayuda en lo más mínimo para ser feliz no fue algo muy fácil de aceptar, mucho menos algo agradable para mí. Suceso que ocurrió un par de días atrás, cuando por fin después de tanto tiempo de silencio decidí aceptar lo que me pasaba. Es casi patético lo que los humanos negamos por orgullo. Es patético como la vida nos da tantas señales, tantas coincidencias y necesitamos que algo nos bote del caballo antes de aceptar nuestros errores.
El orgullo es algo innato en mí. Soy así desde que tengo conciencia y aunque se que esta mal, es uno de los errores que vengo trabajando hace mucho, mas aun no logro cambiar. Por lo menos no de la forma que me gustaría. Se que he hecho mucho daño siendo orgullosa. Se que me han hecho mucho daño por orgullo también. Y se, que si lo dejaría de lado, podría cambiar mi vida en un dos por tres. Pero entonces, que me retiene? Porque tengo tanto miedo a fracasar? Es que acaso la niña autosuficiente que pretendo ser, la que vive sonriendo, la que lo puede todo, lo organiza todo, la tiene siempre tiempo para todo y nada se le va de control, de pronto no es capaz de aceptar que es humana y se equivoca? Patético verdad? Pero cierto. Se que deben estar pensado: Que estupida!
Pónganse la mano al pecho ahora y díganme que Uds. no se mueren de miedo de aceptar su fragilidad y sus errores? Dígame que jamás han seguido haciendo algo mal aun sabiendo que estaba mal. Por que somos así? Es una pregunta que vengo haciéndome hace días. Porque si sabemos que hacemos mal, seguimos obrando mal? Que tenemos en nuestra cabeza que hace que seamos tan idiotas como para no cambiar?
No se si mi respuesta sea la adecuada para todos pero para mi se resume en una palabra. Miedo. Miedo a no ser aceptados tal y como somos. Miedo a fracasar. Miedo a caer tanto que no seamos capaces de subir. Miedo a decir lo que sentimos. Miedo a no ser como los demás esperan. Miedo, miedo miedo. Creado por nosotros mismos, real muchas veces, inventado muchas otras. Que absurdo sentimiento y que terrible a la vez, que puede controlar muchas veces nuestra mente y no permitirnos obrar como deberíamos.
Yo por mi parte, he decidido ser valiente. Enfrentar el miedo y si me tengo que caer, pues me caigo. En algún momento aprenderé y no caeré con tanta frecuencia. Lo único que espero es que las caídas no sean tan dolorosas como para permitir que el miedo me invada otra vez. Aunque la verdad lo dudo mucho, porque ya probé un pedacito de esa felicidad que uno siente al ser uno mismo y no quiero dejarla ir por nada de este mundo. Es como que vi la salida del mundo de los ciegos, ahora solo queda arrastrase hasta alli.
